16 de octubre de 2011

El elitismo cultureta de Jacques Sagot

En el suplemento Proa de La Nación el pianista  Jacques Sagot, que hace años no da un concierto, nos receta un vomitivo artículo insultando a quienes no comparten sus "exquisitos" gustos de cultureta y llama a la cantante Shakira con el apodo de "nalguitas" y a Ricky Martin con el término "cuadritos".

Este señor no parece entender varias cosas.

Que un estadio de fútbol es principalmente para que unos tipos en pantaloneta corran detrás de un balón, no es para espectáculos de un alto valor cultural, ni para orquestas sinfónicas, ni música de cámara, ni mucho menos para presentar los preludios de Federico Chopin. Para esos fines más selectos tenemos el Teatro Nacional o el Teatro Melico Salazar.

Personalmente soy aficionado a diveros géneros musicales y puedo disfrutar desde el power metal de Stratovarius hasta los solos de piano de Claude Debussy, pasando por el jazz y el rock progresivo. Recuerdo que este señor Sagot afirmó hace años en una entrevista que para él la mayor tortura sería estar en un concierto de rock.

Segundo, que la música comercial tiene diferentes vertientes. Algunas pueden ser tildadas de "pachuquismo", como lo hace Sagot, por ejemplo el "reggaeton", no así el pop comercial e inocentón de Ricky Martin o Shakira. ¿Cuál es el problema que la gente se divierta con este tipo de música y no con las grandes pretensiones filosóficas de la música académica de Beethoven o Malher?

Finalmente, el señor Sagot parece un amargado que está en contra de que la gente se divierta de manera simplista, pretende que todos nos pasemos leyendo literatura seria, escuchando música seria y con la mente imbuida en la "alta" cultura.

En el fondo parece un filisteo que odia a quienes no piensan o actúan como él.

En uno de los comentarios de La Nación una persona señala:
Primero, infórmese bien: Ricky Martin estuvo en otro estadio. Segundo, si no le gustan esos artistas (a mí tampoco), pues no compra la entrada y no va. Usted tiene una responsabilidad al escribir para un diario. Si su función es de crítico de espectáculos, diga lo que quiera del artista y su calidad, pero ¿con qué derecho ofende al público? ¿Por qué insiste tanto en ofender a quienes no tienen su gusto? Por qué gustar de un cantante, (bueno o malo) hace a la gente canalla, chusma, plebeya?

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