Leyendo los comentarios de la edición digital del mismo diario todo esto deja una sensación bastante amarga con impresiones como las siguientes:
- En Costa Rica, como en muchos países, existen dos justicias, una para los pobres y otra para los poderosos.
- El poder judicial es corrupto o al menos susceptible a las influencias políticas, tanto como en Nicaragua, con la única diferencia que aquí disimulan un poquito con condenas infimas.
- Se agudiza la sensación de indefensión, impunidad y desconfianza hacia el poder judicial y las autoridades de seguridad por parte de la población.
- La sentencia judicial contra Calderón es un chiste, es culpable pero no va a la cárcel, al igual que el gordo Alemán en Nicaragua.
- Un "piedrero" se roba un celular y lo condenan a 7 años de cárcel. Un político recibe comisiones millonarias por "actos correctos" (como decía el tal Junior) y se queda tranquilo en su casa, además puede aspirar de nuevo a la Presidencia de la República como candidato pues levantaron la inhabilitación para ocupar cargos públicos.
- Ser juez o magistrado en Costa Rica es una vergüenza.
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