"Lo ideal es conservar una tradición popular que se mantenga dentro de la convivencia civilizada, sin “granizada de piedras”. Más vale que las personas se sientan libres de expresar sus sentimientos" (La Nación 5 de abril 2009).Esta costumbre que quiere revivir el señor Cabal tiene origen y connotaciones antisemitas, sin duda relacionadas con el antisemitismo de larga historia en la Iglesia Católica y en el cristianismo en general (también existen escritos antisemitas de Martín Lutero). Como se señala en la Wikipedia:
"Judas Iscariote ha pasado a la tradición cristiana posterior como el traidor por antonomasia. La animadversión popular hacia el personaje se expresa fielmente en la quema, apedreamiento o linchamiento ritual de numerosos muñecos llamados Judas en Carnaval, Semana Santa u otras fiestas populares en distintas celebraciones de España e Hispanoamérica. Esta animadversión hacia Judas, y también hacia los sacerdotes judíos que contrataron sus servicios, fue desviada para que contribuyera al antisemitismo, facilitando la formación de un estereotipo negativo sobre el pueblo judío. A ello ayudó la semejanza entre el nombre de persona Judas y la palabra judío."Christopher Hitchens, en su libro "Dios no es bueno. Alegato contra la religión" (Random House Mondadori, 2008) subraya la relación entre totalitarismo, antisimetismo y religión:
"En su magistral análisis del fenómeno totalitario Hannah Arendt no estaba adoptando una actitud meramente tribal cuando concedió un lugar especial al antisemitismo. La idea de que un grupo de personas, ya se defina como nación o como religión, pueda ser condenada eternamente y sin ninguna posibilidad de apelación fue (y es) en esencia una idea totalitaria (…) La religión había mantenido vivo el virus durante siglos. A san Agustín le entusiasmaba positivamente el mito del judío errante y el exilio de los judíos en general porque lo consideraba una prueba de la justicia divina (…) Hasta casi el siglo XX la orden de los jesuítas se negaba en sus estatutos a acoger a un hombre a menos que pudiera demostrar que no había en él nada de «sangre judía» desde hacía varias generaciones. El Vaticano predicaba que todos los judíos heredaron la responsabilidad del deicidio. La Iglesia francesa soliviantó a la muchedumbre contra Dreyfus y «los intelectuales». El islam nunca ha perdonado a «los judíos» que se encontraran con Mahoma y decidieran que no era el auténtico enviado. Por haber subrayado en sus libros sagrados la importancia del origen tribal, dinástico y racial, la religión debe asumir la responsabilidad de haber transmitido durante generaciones una de las ilusiones más primitivas de la humanidad." (p. 273).Me parece increíble que una persona del medio cultural, que en el pasado fue militante de izquierda, termine exhortando a practicar una costumbre que sólo revive siglos de antisemitismo cristiano, así como mitos y odios tribales, una de las bases o justificaciones del Holocausto.
Tags Blogalaxia: antisemitismo, quema de Judas
0 comentarios:
Publicar un comentario