El pasado viernes me tomó 80 minutos trasladarme 4 km. dentro del cantón de Desamparados, del centro (Más por Menos) a San Rafael Arriba carretera a Aserrí. Las recurrentes presas son causadas por la estrecha vía a San Miguel - Higuito con sólo dos vías (una en cada sentido), el distrito de más crecimiento en el cantón, tanto que llevó a la formación de un nuevo distrito, Los Guido. La carretera parece que no tiene muchas posibilidades de ampliación sin incurrir en un alto costo por expropiaciones. El tránsito se desvía por la carretera a San Rafael, barrio Las Lomas, lo cual implica circular a una velocidad reducida por una carretera peligrosa y llena de huecos. Cualquier choque en la vía a San Miguel causa un gran congestionamiento vial que llega hasta el centro de Desamparados, se extiende hacia el distrito de San Rafael y afecta la circulación hacia Aserrí, otro cantón con un gran crecimiento urbano.
Esto ocurre con mucha frecuencia, sin embargo nunca me había tomando tanto tiempo, a lo sumo unos 30 minutos. Salí del Más por Menos a las 7:20 p.m. y llegué a mi casa a las 8:40 p.m. A pie hubiera llegado más rápido, pero estaba lloviendo y llevaba varias bolsas con compras. Ni siquiera pasaban taxis.
Esta situación más bien da visos de agravarse por dos razones.
Por una parte la constante construcción de urbanizaciones cerradas con agujas que se dan la espalda y que no permiten el desarrollo de vías alternativas. Por ejemplo entre Calle Fallas (perteneciente al distrito central de Desamparados) y San Rafael Arriba se ubican varias urbanizaciones que perfectamente podrían servir para habilitar vías alternas, sin embargo no es posible porque son barrios privados y cerrados.
Por otra parte la anunciada construcción de una zona franca, actualmente en desarrollo, ubicada entre San Rafael y San Miguel (La Nación 11 de octubre 2007), que supuestamente va a generar 7.500 empleos, agravará el caos urbano del cantón. En la actualidad ya funcionan algunas empresas en esa zona industrial y los camiones prácticamente destruyeron la calle ubicada en los alrededores de la Escuela Manuel Ortuño de San Rafael. Como es una calle municipal nadie la arregla y los empresarios son muy pobrecitos (la inversión de la zona franca es de $60 millones en una primera fase) y no pueden llegar a un convenio con la municipalidad para reconstruir 200 metros de carretera. Además anuncian la construcción de un proyecto habitacional en San Miguel para los ejecutivos de las empresas. ¿A quién se le ocurre esa putada con el tránsito imposible por esa carretera a la hora de retorno del trabajo de miles de personas? ¿Cómo putas se van a movilizar 7.500 personas adicionales por las ya congestionadas calles del cantón además de los camiones de transporte de materias primas y productos de esas empresas?
A esto debemos sumar la construcción del relleno sanitario en El Guazo de Aserrí, con el consiguiente tránsito de los vehículos recolectores de basura por la carretera a San Miguel.
Y la Municipalidad del cantón, como todas las municipalidades de este país, tiene una nula capacidad de gestión y regulación del crecimiento urbano. El mejor ejemplo, tardaron 10 años en construir una acera frente a la Clínica Marcial Fallas. La dejaron a medias con sólo el cordón del caño y no fue sino hace pocas semanas cuando la terminaron. Existe un Plan de Ordeamiento Territorial del Cantón, aprobado hace poco tiempo, sin embargo el daño ya está hecho.
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1 comentarios:
No creas que solo en Desampa pasan esas cosas. Por razones de trabajo tengo que movilizarme todos los días de regreso a casa por la radial Santa Ana-Belén, y el colapso vial ahí es ya de antología y a toda hora. A ambos lados de la carretera se construyen frenéticamente oficentros y malls para satisfacer el enajenamiento cultural y consumista de los inquilinos de la zona, y mientras tanto la "radial" sigue siendo una vía con solo un mísero carril en cada dirección, cuando la demanda indica que se ocupan al menos dos más. Esto es lo que nos han dejado décadas de improvisación y de falta de planeamiento urbano, además de la desidia de las municipalidades que están más interesadas en cobrar impuestos por patentes y permisos, que en hacer cumplir y respetar las necesidades de infraestructura. Pero de qué se va a extrañar uno en Costa Rica...
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